Dia 3/10 San Francisco de Borja (
religioso, blanco)
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Estos son los santos que recibieron la
bendición la bendición del Señor, a los que hizo justicia el Dios de salvación;
éste es el grupo que busca al Señor.
Oremos:
¡Oh Dios!, que has llamado a san Ignacio de Borja
para que buscase tu reino sobre todas las cosas por el camino de la caridad
perfecta; concédenos que, fortalecidos por su intercesión, avancemos con
espíritu de alegría en el camino del amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Lo que para mí era ganancia, lo he estimado como perdida
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Filipenses
3, 7-14
Hermanos: Lo que para mí era ganancia, por
Cristo, lo he estimado como pérdida. Y más todavía: Todo lo estimo pérdida
comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y
existir en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de
la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en
No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo
corriendo. Y aunque poseo el premio, porque Cristo Jesús me lo ha entregado,
hermanos, yo a mí mismo me considero corno si aún no hubiera conseguido el
premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome
hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al
que Dios desde arriba me llama en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en
verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara
mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me guía por el sendero justo, por el
honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas
conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Preparas una mesa ante mí enfrente de
mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Vengan conmigo, dice el Señor, y los haré pescadores de hombres.
Aleluya.
El que se humilla será enaltecido
ÝLectura de
l santo Evangelio según san Lucas
18, 9-14
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús esta parábola por
algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos, y
despreciaban a los demás:
"Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo; el otro, un
publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ¡Oh
Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás: ladrones, injustos,
adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo
de todo lo que tengo".
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos
al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh
Dios!, ten compasión de este pecador".
Les digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, escucha con bondad nuestra súplica y
protégenos con la intercesión de tus santos, para que tributemos siempre un
culto digno a tu divina Majestad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro
glorificarte, Padre santo.
Porque tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus
méritos, coronas tus propios dones. Con su vida, nos proporcionas ejemplo;
ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de
sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos
victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de
la gloria, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, te cantamos un
himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]
Los justos se alegran, gozan en la
presencia de Dios, rebosando de alegría.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Por este sacramento que hemos recibido, concédenos, Señor, imitar a san
Francisco de Borja en su caridad y en su celo apostólico, para que gustemos los
frutos de tu amor y no entreguemos a la salvación de nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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